Espacio de estudio para la vivencia de la escena Shibari como creación de un mundo íntimo que envuelve a los participantes en la búsqueda del significado real de la «comunicación», entendida como un vocabulario de micro-movimientos, pensamientos, decisiones e indecisiones que desembocan en un estado de concentración profunda compartida.

Se experimentará con técnicas (con y sin cuerdas) que permitan la exploración de un estado de polarización horizontal, liberado de los esquemas verticales de los binomios d/s, s/m, abierto a la creatividad, la improvisación y al cuestionamiento de esquemas establecidos.

Adecuado para cualquier nivel de experiencia en shibari, se avanzará progresivamente desde los recursos más sencillos para experimentar los efectos físicos y psicológicos de los elementos esenciales: la presión, inmovilización, la intensidad de la acción, la crueldad de las intenciones y la consecuencia de la compasión y el amor, en una búsqueda de la rendición mutual y la inmersión en un mundo íntimo compartido.

Temas


Escena sin cuerdas

Exploraremos cómo interpretar y trabajar con los pequeños detalles del movimiento, las actitudes, las decisiones e indecisiones, y cómo afectan a la creación de la relación en la escena. Cada movimiento, por pequeño que sea, puede comunicar una amplia gama de emociones, estados de ánimoa. Aprender a reconocer y utilizar estos matices permite construir situaciones complejas y auténticas, enriqueciendo la interacción y el dinamismo en la escena, la búsqueda del acontecimiento inesperado, irreproducible.

Las indecisiones también juegan un papel crucial en la escena, ya que reflejan la humanidad y la vulnerabilidad. Un momento de duda o vacilación puede ser tan revelador como una decisión firme, mostrando conflictos internos y añadiendo capas de profundidad. Trabajar en estos aspectos permite vivir escenas emocionalmente resonantes.


Técnica y arquitecturas

La importancia de la libertad e independencia en las técnicas de cuerdas es fundamental para permitirnos explorar plenamente la escena del shibari. Disponer de técnicas y estructuras de atado que sean rápidas de construir y liberar asegura no solo la seguridad durante la práctica, sino también la fluidez y la capacidad de adaptación creativa en cada sesión. La estética también juega un papel crucial, ya que las técnicas deben ser no solo funcionales y seguras, sino también bellas y estéticamente agradables, elevando así la experiencia artística y emocional tanto para quien practica como para quien observa.

La libertad en la exploración de técnicas de cuerdas permite a los practicantes y artistas del shibari expandir sus horizontes creativos, experimentando con nuevos diseños y adaptaciones que reflejen su propia expresión personal. Esta independencia fomenta un ambiente de aprendizaje y crecimiento continuo dentro de la comunidad del shibari, donde la innovación y la evolución de las técnicas son valoradas tanto como la tradición y el respeto por las raíces culturales de esta disciplina.


Presión e Inmovilización

Analizaremos detalladamente cómo las acciones influencian mediante contrastes como presión y caricia, inmovilización y libertad, calma e ímpetu, explorando su impacto tanto en quien ejecuta como en quien recibe. La presión y la caricia no solo afectan físicamente, sino que también transmiten emociones profundas y estados de ánimo que pueden intensificar la intimidad y la conexión emocional entre los participantes. Estos contrastes complementarios no solo enriquecen la experiencia sensorial, sino que también amplifican la comunicación no verbal y fortalecen la confianza en la interacción.

La dinámica entre inmovilización y libertad es otra faceta esencial en este análisis, ya que el equilibrio entre sentirse restringido y experimentar libertad puede generar una experiencia emocional compleja y transformadora. Este contraste no solo permite explorar límites físicos y emocionales de manera segura, sino que también facilita la expresión de vulnerabilidad y entrega mutua en el contexto del shibari y otras prácticas similares. Explorar estos contrastes con sensibilidad y comprensión mutua puede enriquecer significativamente la profundidad y la autenticidad de la conexión interpersonal en estas dinámicas.


Crueldad e Intenciones

Profundizaremos en la idea de la crueldad como componente fundamental que diferencia el shibari de otras prácticas de exploración sensorial. En el contexto del shibari, la crueldad no se entiende en su sentido convencional de malicia o daño, sino como una profundización deliberada de sensaciones intensas que pueden llevar a una mayor conexión emocional y espiritual entre los participantes. Esta práctica busca trascender lo meramente físico, explorando límites y provocando una catarsis emocional que, paradójicamente, puede llevar a un estado de paz y liberación interior.

Este delicado equilibrio entre la intensidad de la práctica y la ética subyacente en las intenciones es crucial. En el shibari, la compasión y el amor juegan un papel central al guiar la experiencia hacia un espacio seguro y consensuado de exploración personal. La ética no solo implica el respeto por los límites físicos y emocionales de cada individuo, sino también el cultivo de una conexión empática y genuina entre quienes participan. Así, el shibari se convierte en un arte profundamente espiritual y transformador, donde la crueldad entendida en este contexto especial puede conducir a un camino de autoconocimiento y crecimiento emocional profundo.


Rendición Mutual

La clase culmina en la exploración y evaluación de la rendición mutua, donde se reconoce el nivel de confianza y conexión alcanzado entre los participantes. Este momento es fundamental para la verbalización y puesta en común de las experiencias personales, permitiendo reflexionar sobre el impacto emocional y espiritual de la práctica. Es un espacio para compartir cómo cada individuo ha experimentado la entrega y la recepción durante la sesión, fomentando así un entendimiento más profundo de las dinámicas interpersonales y de los límites emocionales explorados.

Este proceso de evaluación no solo fortalece la conexión entre los participantes, sino que también facilita el crecimiento personal y la construcción de relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuos. Es un momento de introspección y aprendizaje compartido, donde se valoran tanto los aspectos técnicos del shibari como los efectos emocionales y psicológicos que pueden surgir de la rendición y la reciprocidad en la práctica.


Objetivo

Dotar a los participantes de una comprensión más profunda del concepto de comunicación en el shibari implica explorar el impacto de las acciones más allá de lo físico, adentrándose en los aspectos relacionales que rompen esquemas establecidos. En el contexto del shibari, la comunicación va más allá de las palabras y abarca gestos, miradas y sensaciones físicas profundamente íntimas. Esta exploración no solo enriquece la conexión entre quienes participan, sino que también desafía y transforma las percepciones convencionales de la comunicación interpersonal.

Al profundizar en estos aspectos relacionales, se abre un espacio para desafiar y ampliar los límites emocionales y psicológicos de los participantes. Esto no solo fortalece la conexión entre ellos, sino que también fomenta un entendimiento más profundo de la dinámica de poder y entrega en el contexto del shibari. Es un proceso de aprendizaje mutuo que invita a reflexionar sobre cómo las acciones y los gestos pueden transmitir significados y emociones complejas, contribuyendo así a una experiencia transformadora y enriquecedora para todos los involucrados.

Requisitos

El espacio de trabajo está pensado para participantes de cualquier nivel, abiertos a incorporar en su experiencia de atar o ser atados elementos y recursos que van más allá de técnicas artesanales con las cuerdas.

Muy aconsejable para quien está empezando por aportar de una visión más amplia de la escena shibari y enriquecer las primeras fases del aprendizaje con recursos que permiten una vivencia más profunda del proceso.

Para quien ya posee experiencia, el espacio de trabajo aporta una visión más holística de la escena y nuevos elementos de creatividad que trascienden los esquemas tradicionales.

Se necesita un mínimo equipamiento de cuatro cuerdas de 7-8 m. preferiblemente de yute.

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